El acceso a la ayuda alimentaria en Estados Unidos vive su transformación más drástica en décadas.
Miles de beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) enfrentan la posibilidad de perder sus beneficios si no demuestran que cumplen con los nuevos y estrictos requisitos laborales impuestos por la administración de Donald Trump.
La medida, parte del paquete legislativo promulgado en julio pasado, busca reducir la dependencia del programa, afectando a un sector de la población que anteriormente estaba exento: los adultos mayores y padres con hijos adolescentes.
¿Quiénes deben trabajar ahora?
La nueva ley elimina las protecciones para grupos que históricamente no estaban sujetos a estas reglas. Estos son los cambios clave:
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Ampliación de edad: Los requisitos de trabajo ahora se extienden hasta los 64 años (anteriormente el límite era 54).
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Padres afectados: Los padres cuyos hijos ya cumplieron 14 años pierden su exención y deben trabajar.
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Eliminación de protecciones especiales: Se derogan las exenciones para veteranos, personas sin hogar y jóvenes que salen del sistema de acogida (foster care).
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La regla de las 80 horas: Para mantener el beneficio, se deben certificar al menos 80 horas mensuales de trabajo, voluntariado o capacitación laboral. De lo contrario, los beneficios se limitan a solo tres meses en un periodo de tres años.
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La implementación varía por estado, lo que ha generado confusión entre los 42 millones de beneficiarios activos:
| Estado / Región | Inicio de requisitos | Riesgo de pérdida de beneficios |
| Texas / Saratoga (NY) | Octubre 2025 | Ya están siendo eliminados de las listas. |
| Alaska, Georgia, Colorado | Noviembre 2025 | Pérdida de beneficios esta semana. |
| Illinois, Ohio | Febrero 2026 | Riesgo total a partir de mayo. |
| Nueva York (resto) | Marzo 2026 | Documentación requerida en primavera. |
| California | Enero 2027 | Exención temporal por desempleo local. |
Dato de impacto: La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que estas medidas recortarán el programa en 2.4 millones de personas en promedio cada mes durante la próxima década.
Un golpe al bolsillo de los más vulnerables
Aunque la narrativa oficial busca incentivar el empleo, las estadísticas muestran una realidad compleja.
Casi el 40% de los beneficiarios de SNAP ya viven en hogares con alguien que trabaja, pero cuyos salarios no alcanzan para cubrir la canasta básica.
El beneficio promedio es de apenas $190 dólares al mes, una cifra vital para familias que viven bajo el umbral de la pobreza.
Además, a partir de octubre, los estados deberán asumir el 75% de los costos administrativos del programa, una carga financiera que podría llevar a algunos gobiernos locales a endurecer aún más los criterios de elegibilidad.
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