La cocina casera tiene platos que no solo alimentan, sino que evocan recuerdos de reuniones familiares y momentos especiales. Entre estas joyas culinarias, la ensalada de gallina ocupa un lugar privilegiado por ser el complemento ideal para una gran variedad de platos fuertes.
Aunque su nombre sugiere un ingrediente específico, la receta es lo suficientemente flexible como para adaptarse a lo que tengamos en la despensa, permitiendo usar pollo en lugar de gallina o incluso añadir frutas para un toque crujiente.
A diferencia de otras ensaladas de papa, esta versión busca un equilibrio entre lo cremoso y lo fresco. El éxito de este plato reside en la paciencia durante su cocción y en el detalle de sus cortes, logrando una presentación que entra primero por los ojos antes de conquistar el paladar.
Guía paso a paso para una ensalada inolvidable
Para quienes desean sorprender a sus comensales, presentamos esta receta diseñada para dos personas, destacando el uso de la manzana verde para aportar acidez y textura.
Ingredientes
1 pechuga grande de pollo o gallina
3 zanahorias
5 papas grandes
30 g de guisantes
1 manzana verde (se puede sustituir por piña según la preferencia)
Aderezo
3 cucharadas de mayonesa
Zumo de limón
Sal
Pimienta
Ajo en polvo al gusto
Un toque de mostaza (opcional)
Preparación
- Cocine la pechuga en agua (puede añadir vegetales verdes al caldo para dar más sabor).
- Una vez que esté lista y se haya enfriado, desmeche la carne y resérvela.
- Pele y limpie las papas y zanahorias.
- Córtelas en cubos pequeños y cocínelas en ollas diferentes hasta que estén suaves. Hervirlas por separado evita que la papa se tiña con el color de la zanahoria, manteniendo una estética limpia y blanca.
- Pique la manzana en cuadritos del mismo tamaño que los vegetales. Puede dejar la piel si desea aprovechar sus propiedades naturales.
- Combine la mayonesa con la sal, el limón y la mostaza.
- Incorpore con cuidado la carne, los vegetales, la fruta y los guisantes, mezclando suavemente para no deshacer la papa.
- Refrigere la ensalada durante al menos 3 horas. Sírvala bien fría como el acompañante perfecto para su proteína principal.
¡Buen provecho!
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