A medida que soplamos velas, el cuerpo comienza a enviar señales de que necesita un cuidado diferente. Gestos que antes eran automáticos, como abrocharse los zapatos o levantarse de un sofá profundo, pueden empezar a generar cierta resistencia o incomodidad. Sin embargo, el paso del tiempo no tiene por qué ser sinónimo de rigidez. Según los expertos, la clave para mantener una vida autónoma y activa reside en trabajar la flexibilidad de forma constante.
La instructora Cristina Ponce ha compartido una propuesta diseñada específicamente para quienes han cruzado la barrera de los 50 años. Se trata de tres movimientos básicos de Pilates que, realizados con regularidad, prometen devolver al cuerpo esa sensación de ligereza y soltura necesaria para las tareas cotidianas.
1. Caderas flexibles para un paso firme
El primer ejercicio se centra en la pelvis y la cadera, zonas que suelen "bloquearse" por pasar mucho tiempo sentados. La técnica es sencilla: sentado en el borde de una silla, se cruza un tobillo sobre la rodilla contraria. Desde ahí, el objetivo es inclinar suavemente el pecho hacia adelante mientras se respira profundamente. Este estiramiento ayuda a liberar la tensión acumulada y facilita movimientos tan simples como cruzar las piernas o caminar con mayor zancada.
2. Estiramiento contra el acortamiento muscular
Para el segundo movimiento, la silla sirve como apoyo lateral. Al colocar un pie sobre el asiento y dejar caer el tronco hacia ese lado, se trabaja la parte posterior de la pierna y el costado del cuerpo. Este ejercicio es vital para combatir el acortamiento de los músculos isquiotibiales, los cuales, si están rígidos, suelen derivar en molestos dolores de espalda baja o lumbago.
3. Recuperar el giro natural de la columna
Finalmente, Ponce recomienda trabajar la movilidad lateral de la columna. Apoyando una mano en el respaldo de la silla y estirando el brazo opuesto hacia el techo, se realiza una curva lateral con el torso. Este gesto, que rara vez practicamos en el día a día, es fundamental para mantener la columna joven, mejorar la postura y ampliar la capacidad de respiración al abrir la caja torácica.
La constancia es el mejor aliado en esta etapa de la vida. Dedicar apenas unos minutos al día a estos estiramientos puede marcar la diferencia entre sentirse limitado por la edad o disfrutar de un cuerpo capaz de seguir nuestro ritmo.
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