La ansiedad es un trastorno que con frecuencia se presenta cuando la persona enfrenta preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones cotidianas, y esto termina interfiriendo con las actividades del día a día.
Esta no es una situación fácil y los síntomas pueden presentarse a cualquier edad y en cualquier momento; incluso, se dan episodios repentinos que pueden alcanzar un máximo en una cuestión de minutos.
¿Cómo saber si tienes ansiedad?
Según expertos de la Clínica Mayo, los signos y síntomas comunes de la ansiedad incluyen los siguientes:
- Sentirse nervioso, intranquilo o tenso.
- Sentir un peligro inminente, pánico o depresión.
- Tener un aumento de la frecuencia cardíaca.
- Respirar rápidamente (hiperventilación).
- Sudoración.
- Temblores.
- Sensación de debilidad o cansancio.
- Tener problemas para concentrarse o pensar en otra cosa que no sea su preocupación del momento.
- Problemas para dormir.
- Tener malestar estomacal u otros problemas con la digestión.
- Tener dificultar para controlar tus preocupaciones.
- Tener la necesidad de evitar las cosas que te causan ansiedad.
Esta es una respuesta natural en la cual las personas experimentan muchos signos ante el miedo, las preocupaciones, el estrés o las amenazas.
Niveles
Refiere la Inteligencia Artificial que los niveles de ansiedad se clasifican en leve, moderado, grave y pánico, variando desde una alerta normal que puede mejorar el rendimiento hasta una desorganización severa que implica funcionar, afectando el campo de percepción y la capacidad de pensamiento racional.
“Ansiedad leve, asociada a tensiones de la vida diaria. La persona se encuentra en situación de alerta y su campo de percepción aumenta. Este tipo de ansiedad puede propiciar el aprendizaje y la creatividad.
Ansiedad moderada, en la cual la persona se centra sólo en las preocupaciones inmediatas. Esto implica una disminución del campo de percepción. La persona bloquea determinadas áreas, pero puede reconducirse si se centra en ello.
Ansiedad grave. Hay una reducción significativa del campo perceptivo. La persona puede centrarse en detalles específicos, sin poder pensar nada más. La conducta se centra en aliviar la ansiedad.
Angustia: temor, miedo, terror. La persona es incapaz de realizar ninguna actividad, ni aun siendo dirigida. La angustia supone una desorganización de la personalidad, y puede ser fatal, ya que un período prolongado de angustia podría producir agotamiento y muerte. Se manifiesta por un aumento de la actividad motora, disminución de la capacidad para relacionarse, percepción distorsionada y pérdida del pensamiento racional”, explican expertos de Salud Navarra.
Conocer cada uno de los síntomas y buscar ayuda profesional te permitirá realizar una intervención oportuna y precisa para evitar alteraciones emocionales que puedan perjudicar tu desempeño diario.
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