El asma es una afección en la que las vías respiratorias se estrechan e hinchan, y puede producir mayor mucosidad. “Esto puede dificultar la respiración y provocar tos, un silbido al exhalar y falta de aire”, refieren expertos de la Clínica Mayo.
Esta afección según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad respiratoria crónica común que no tiene cura y que afecta a unos 300 millones de personas en el mundo. Además, es una de las enfermedades crónicas más comunes en los niños y es la principal causa de muerte por enfermedades no contagiosas en niños menores de 5 años.
¿Cuáles son las causas del asma?
La causa exacta de esta enfermedad es desconocida, pero se cree que es una combinación de factores genéticos y ambientales. Entre ellos se encuentran:
- Antecedentes familiares
- Alergias a ácaros del polvo, caspa o pelos de animales, polen, moho y otros alérgenos.
- Infecciones respiratorias tempranas
- Exposición al humo del tabaco
- Obesidad
- Estrés
- Ejercicio
Tratamiento
Tal como indicamos, no existe una cura definitiva. Hay muchos tratamientos farmacológicos que ayudan a controlar los síntomas y prevenir los ataques.
Entre las opciones la Clínica Cleveland indica que el médico puede recetar: inhaladores, nebulizador, esteroides orales, antihistamínicos, terapia biológica y termoplastia bronquial.
Medicamentos inhalados. Estos medicamentos abren las vías respiratorias y reducen la inflamación. Suelen estar compuestos por esteroides.
Medicamentos orales. Se pueden usar para controlar los síntomas más graves. Se toma de forma oral como una píldora de liberación controlada que abre rápidamente las vías respiratorias. También se suele suministrar tratamiento que incluye antialérgicos.
Inmunoterapia. Son propicios para reducir la sensibilidad a ciertos alérgenos. Se trata de la administración de cantidades progresivas de un elemento que cause alergias. La idea es que el individuo empiece a tolerarlo y se reduzcan los síntomas asociados con el mismo.
Cambios en el estilo de vida. Esto puede incluir evitar los desencadenantes del asma, como el humo del tabaco y la contaminación. Además de hacer ejercicio regularmente. Sin embargo, para los padres es complicada esta opción porque los detonantes pueden estar presentes en cualquier lugar y sin que siquiera se den cuenta.
También existen los tratamientos caseros hechos a base de sábila, miel, frailejón y otros ingredientes. Se recomienda consultar con su médico antes de consumirlos.
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