En la sociedad contemporánea, el cansancio se ha transformado en una especie de moneda de cambio que parece validar el éxito personal y profesional. Sin embargo, para la periodista y docente Ana Morales, esta situación ha alcanzado un punto crítico, especialmente entre las mujeres.
En su reciente obra, Morales cuestiona la idea de que estar disponible las 24 horas del día deba considerarse una medalla de honor. El fenómeno, que ella denomina "astenia eterna", no es producto de una falta de vitaminas o de un cambio de estación, sino de una estructura social y psicológica que empuja a las personas a querer hacerlo todo de forma perfecta, ignorando que el cuerpo y la mente tienen límites fisiológicos insuperables.
De la hiperproductividad al autocuidado
Según la autora, el cansancio crónico femenino nace de una combinación de factores biológicos, históricos y psicológicos. Morales señala que las mujeres han interiorizado roles de cuidadoras mientras intentan demostrar su valía en un entorno laboral que no favorece la conciliación real.
A esto se suma la "desconexión digital", que hoy se percibe como un lujo inalcanzable. El problema radica en que se ha normalizado e incluso validado el agotamiento; parece que solo si se llega a la cama exhausta se ha tenido un día productivo.
Esta mentalidad, advierte la experta, genera una ansiedad constante que se traslada incluso al tiempo de ocio, donde la presión por consumir tendencias o redes sociales impide el descanso verdadero.
¿Qué hacer?
Para combatir esta inercia, la periodista propone aplicar "cambios amables" y sostenibles en lugar de transformaciones radicales. Una de las claves principales es aliviar la fatiga de decisión, un proceso que consume energía mental de forma silenciosa.
Automatizar tareas cotidianas, como planificar la ropa de la semana o preparar los elementos básicos de la mañana durante la noche anterior, permite que el cerebro arranque el día con menos estrés. Asimismo, recalca la importancia de recuperar la presencia en las actividades diarias, como disfrutar del aroma de un café sin distracciones o caminar sin el teléfono móvil, permitiendo que la mente descanse de la multitarea.
Finalmente, Morales reivindica el descanso como un valor social necesario y no como un síntoma de debilidad. Propone "reconquistar los domingos" eliminando las tareas pendientes y reservando ese espacio para el placer personal sin culpas.
Al igual que la máscara de oxígeno en un avión, la autora recuerda que no es posible cuidar de los demás si no se cuida primero de uno mismo. Cambiar la conversación pública y empezar a hablar de lo bien que sienta un rato de soledad o una lectura tranquila es, según la experta, el primer paso para detener esta locomotora de actividad infinita.
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