La exfoliación de la piel no solo ayuda a eliminar las células muertas e impurezas que se van acumulando en el día a día, este es un método que siempre que se realice de manera oportuna y correctamente, previene los puntos negros, ayuda a desobstruir los poros y revitalizar el cutis.
Lo mejor de todo es que, aunque es clave para pieles grasas o mixtas, todos los tipos de piel se benefician, siempre y cuando se adapten a las necesidades individuales.
¿Cuáles son los beneficios de la exfoliación de la piel?
Este procedimiento que debe realizarse con regularidad puede ayudar a tu piel a que esté más suave, parezca más radiante y tenga un aspecto renovado, gracias a que elimina las células muertas de la piel, favorece un tono de piel más uniforme y hasta ayuda a que la crema hidratante se absorba mejor.
Este procedimiento también previene el envejecimiento prematuro, ayuda al proceso de regeneración celular, renueva y mejora el aspecto de la piel, reduce las manchas, estimula la circulación sanguínea y activa la producción de colágeno.
Para conseguir todos estos beneficios es esencial realizar la exfoliación de 1 a 3 veces por semana, y adaptarla al tipo de piel para evitar irritación u otros daños en la piel.
Uso correcto
El uso correcto de la exfoliación adaptada a cada tipo de piel no solo favorece a que la piel luzca sana, radiante y luminosa, sino que también es clave para que las cremas hidrantes que se aplican puedan absorberse mejor, y la razón es que con este procedimiento se eliminan las capas de células muertas y desobstruyen los poros, permitiendo que los ingredientes activos penetren profundamente y sean más efectivos. Es decir, la exfoliación despeja el camino para que los ingredientes puedan penetrar fácilmente en las capas inferiores, hidratando y nutriendo la piel de manera más efectiva, dejándola más suave, uniforme, radiante y revitalizada, refiere la Inteligencia Artificial.
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