Latinos que triunfan en EEUU y estuvieron en la casita de Bad Bunny desde el Super Bowl: la voz de Elena Rose suena sin estar presente

Entre invitados de alto perfil, homenajes al reguetón y colaboraciones

Lunes, 09 de febrero de 2026 a las 12:06 pm

La presentación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl LX trascendió lo musical para convertirse en una celebración del talento latino que ha conquistado Estados Unidos. Entre ritmos urbanos, símbolos culturales y una cuidada narrativa visual, el espectáculo también destacó por las voces que sonaron sin estar presentes en el estadio, siendo una de las más comentadas la de Elena Rose.

La cantante y compositora venezolana formó parte del halftime a través de la canción Party, colaboración de Bad Bunny y Rauw Alejandro, reafirmando que su huella creativa sigue llegando a los escenarios más importantes del mundo, incluso sin subir físicamente a ellos.

La voz de Elena Rose que cruzó fronteras

Durante el espectáculo, Party fue uno de los temas incluidos en el repertorio, y aunque fue interpretado por Bad Bunny, la canción conserva la esencia vocal y creativa de Elena Rose, quien participó en su composición y aportes sonoros. Su voz se escuchó ante millones de espectadores, convirtiéndose en un momento significativo para la música venezolana y para las creadoras latinas. 

De una nota de voz a un álbum histórico

Elena Rose ha contado en distintas ocasiones la historia de cómo una simple nota de voz enviada a tiempo terminó convirtiéndose en parte del álbum Un verano sin ti, uno de los proyectos más exitosos de Bad Bunny. Aquella anécdota se transformó en una de las colaboraciones más relevantes de su carrera como compositora.

Que su trabajo haya sonado en el Super Bowl refuerza ese relato de constancia y oportunidad, y consolida su nombre como una de las plumas femeninas más influyentes del pop y el urbano latino actual.

La casita: punto de encuentro de latinos influyentes

Más allá de la música, la famosa “casita” que Bad Bunny llevó al escenario funcionó como un símbolo de comunidad. Allí se reunieron figuras latinas que han logrado consolidar sus carreras en Estados Unidos, como Karol G, Jessica Alba y Pedro Pascal, entre otros.

La presencia de estos nombres reforzó el mensaje del artista: el halftime no era solo suyo, sino de una generación de latinos que hoy ocupan espacios clave en la industria musical, el cine y la cultura pop estadounidense.

Un guiño a los pioneros del reguetón

El show también incluyó referencias a los orígenes del género urbano. Bad Bunny incorporó fragmentos musicales que evocaron clásicos del reguetón, entre ellos una canción emblemática de Daddy Yankee, rindiendo tributo a uno de los artistas que abrió el camino para que la música latina llegara a escenarios globales.

Aunque Daddy Yankee no estuvo presente, su legado se sintió en el escenario, conectando distintas generaciones del movimiento urbano en un mismo espectáculo.

El halftime de Bad Bunny en el Super Bowl LX fue una vitrina de identidad, talento y memoria cultural. Con la voz de Elena Rose sonando sin estar presente, una casita llena de latinos que triunfan en Estados Unidos y homenajes a los pioneros del reguetón, el espectáculo dejó claro que la música latina no solo ocupa espacio en el escenario más grande del mundo: lo redefine.

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