Rubén Blades dedica sentido mensaje a Willie Colón: reveló el motivo de su enemistad

El cantautor panameño una extensa misiva dedicada a su compañero de décadas

Lunes, 23 de febrero de 2026 a las 09:17 pm

Dos días después de confirmar con pesar el fallecimiento de Willie Colón, Rubén Blades cumplió su palabra. El poeta de la salsa publicó la tarde de este lunes una carta abierta titulada "A Willie Colón", un documento que trasciende el mero obituario para convertirse en una reflexión íntima sobre una de las alianzas más reconocidas de la música latina.

El último encuentro: una mano en el hombro en medio del duelo

Blades sitúa al lector en el último momento en que sus caminos se cruzaron. Fue el 3 de abril de 2023, durante el velorio de un amigo común, el bongosero Jorge "Georgie" González. Mientras conversaba con José Massó y su esposa, sintió una mano en el hombro. Al volverse, allí estaba Willie. La sorpresa de los presentes fue mayúscula: "Si a mí me sorprendió verlo, el resto de la gente presente casi se desmaya al vernos juntos".

Contrario a lo que muchos esperaban, la conversación fue cordial. Blades lo explica con una frase que anticipa el tono de toda la carta: "a pesar de los pesares que existían y existirán, ambos siempre respetamos lo que hicimos y las experiencias por las que atravesamos durante esos seis años y seis álbumes juntos".

El origen: Panamá, 1967, y una tarima que lo cambió todo

El panameño retrocede hasta finales de los años sesenta, cuando Colón visitó Panamá con Héctor Lavoe para tocar en los carnavales. Blades no los conocía, pero aquella tarde en la Plaza Cinco de Mayo lo marcó para siempre. "La energía y sentimiento de rebeldía que emanaban de la joven banda me convirtió en un 'fan' para siempre". Allí sostuvo su primera conversación con Willie, sin imaginar que años después escribirían juntos páginas inéditas de la salsa.

La descripción de aquella sociedad es generosa: Blades reconoce en Colón a "un músico con la inteligencia necesaria para comprender el sentido panamericano de mis composiciones". Juntos, afirma, pasaron de un esquema limitado al baile y el barrio a "una música de contenido urbano y nacional, que no evadía la presentación del asunto político". El artista más allá del éxito comercial.

La carta dedica un pasaje a destacar la inquietud creativa de Colón más allá de los rankings. Blades rescata "El Baquiné de los Angelitos Negros", una producción para la PBS que no fue un éxito de ventas, pero que demostraba el riesgo que Willie estaba dispuesto a asumir para explorar nuevos caminos. "Por este tipo de ejemplo siempre he respetado y respetaré el talento e imaginación de Willie y su enorme conocimiento como productor musical".

La honestidad de las heridas: la demanda y la política

Blades no elude los episodios dolorosos. Con una sinceridad inusual, explica el origen de su distanciamiento: "Siempre sentiré afecto por Willie aún a pesar de no entender por qué decidió demandarme judicialmente, reclamándome plata que nos hurtaron de un concierto, por qué hizo luego un arreglo extrajudicial con el que se quedó con nuestro dinero y nunca se excusó conmigo". La empresa que los perjudicó fue encontrada culpable, pero la disculpa nunca llegó.

También menciona su molestia por el apoyo de Colón a Donald Trump, a quien describe sin ambages como "el político más mentiroso, narcisista y racista que se haya visto en Estados Unidos". Sin embargo, aclara que nada de eso afecta la realidad de lo que lograron musicalmente, "ni elimina o cancela mi cariño por él, las memorias positivas, las risas, las luchas, triunfos, dificultades y sacrificios compartidos".

El mensaje central: el afecto que sobrevive

La reflexión más profunda de la carta aborda la naturaleza humana. "Todo ser está compuesto por una compleja mezcla de emociones", escribe Blades. "La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos". Para el panameño, la clave está en resistirse a la demonización: "Se puede reconocer lo positivo de una persona y a la vez rechazar lo que consideramos negativo en su actuar".

Y sentencia: "A pesar de los pesares, mi admiración por Willie y mi respeto por su trabajo jamás desaparecerán, y nunca permitiré que el odio forme parte de nuestra pasada relación".

El legado que conecta con Bad Bunny y las nuevas generaciones

Blades establece un puente entre el ayer y el hoy al recordar que las banderas latinoamericanas que Bad Bunny desplegó en el Super Bowl tienen un antecedente directo: "repiten el primer llamado de unidad a todas las naciones de Latinoamérica jamás antes registrado en la música popular latina, grabado al final de la canción 'Plástico', de nuestro álbum 'Siembra'".

"Hoy, una nueva generación dice presente y cultiva la semilla que juntos sembramos hace casi cinco décadas atrás", celebra el panameño, subrayando la vigencia de un ideal panamericano que, en momentos de reivindicación cultural, "nos hermana eternamente, a pesar de los pesares".

"Usted no está muerto, compadre"

La carta cierra con una despedida que ya resuena como un epitafio compartido por millones: "Descansa en paz, Willie Colón y, te repito lo que siempre digo: ¡gracias Willie! Usted no está muerto, compadre. Al contrario; ahora es que Usted comienza a vivir".

Con estas palabras, Rubén Blades no solo entierra rencores, sino que eleva a Willie Colón a la dimensión de los inmortales. Aquellos que, como su trombón, siguen sonando más allá del silencio.

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