El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en un evento casi tan esperado como el propio partido final de la NFL, con artistas de talla mundial subiendo al escenario ante más de 100 millones de espectadores. Sin embargo, no todas las presentaciones han cumplido con las expectativas. A lo largo de las décadas, algunas actuaciones han quedado grabadas en la memoria popular, no por su excelencia artística, sino por lo contrario: falta de conexión con el público, puesta en escena pobre o decisiones creativas polémicas.
Super Bowl XLV: Black Eyed Peas con Usher y Slash
Una de las actuaciones más criticadas fue la del Super Bowl XLV, cuando Black Eyed Peas, acompañados de Usher y Slash, subieron al escenario con un despliegue visual impresionante, pero con una ejecución musical que dejó mucho que desear. La producción incluyó luces y efectos futuristas, pero la interpretación vocal fue irregular y la energía general no logró conectar con la audiencia. La presencia de Slash, tocando una versión de “Sweet Child O’ Mine”, no alcanzó a levantar el espectáculo, que quedó grabado como un momento incómodo y desaprovechado en la historia del evento.
Maroon 5 en el Super Bowl LIII: aburrimiento y falta de chispa
La presentación de Maroon 5 en el Super Bowl LIII también fue duramente criticada. Aunque contaron con invitados como Travis Scott y Big Boi, muchos espectadores consideraron que el show fue plano y sin grandes momentos, sin la chispa que caracteriza a los mejores espectáculos de medio tiempo. La falta de sorpresas y una puesta en escena discreta hicieron que esta actuación sea recordada como una de las menos vibrantes, a pesar de la popularidad de la banda.
Justin Timberlake en el Super Bowl LII: discreción tras un regreso esperado
El regreso de Justin Timberlake al medio tiempo del Super Bowl en 2018 (LII) intentó capitalizar su enorme trayectoria musical después del polémico incidente de 2004 con Janet Jackson. No obstante, su presentación fue calificada por algunos críticos como olvidable y carente de energía, especialmente por la ausencia de invitados o momentos que alentaran el entusiasmo del público. Aunque profesional, la actuación no logró trascender ni posicionarse entre las más recordadas positivamente.
Up With People: el espectáculo plano y sin alma
Antes de que el medio tiempo evolucionara hacia grandes estrellas del pop y el rock, Up With People encabezó varias presentaciones durante los años 70 y 80, siendo especialmente criticada su actuación en el Super Bowl XX de 1986. La agrupación, conocida por su estilo optimista y performances de gran cantidad de bailarines, fue vista por muchos como un espectáculo sin energía, sin impacto musical ni conexión real con la audiencia, convirtiéndose en un símbolo de cómo no cautivar a millones en vivo.
Elvis Presto en el Super Bowl XXIII: magia que no funcionó
Una de las actuaciones más bizarras y poco exitosas tuvo lugar en el Super Bowl XXIII, cuando un imitador llamado Elvis Presto encabezó la presentación con trucos de magia y efectos 3D que, en teoría, apuntaban a un show innovador. En la práctica, la falta de música en vivo y el enfoque en un gimmick terminó por resultar confuso y desconcertante para muchos espectadores, que esperaban un espectáculo musical memorable y no una actuación con magos y tecnología fallida.
Sonidos inexpresivos de los años 2000: Phil Collins y compañía
Otra ocasión en la que el medio tiempo no logró brillar fue el Super Bowl XXXIV, donde un elenco conformado por Phil Collins, Christina Aguilera, Enrique Iglesias y Toni Braxton presentó un espectáculo que, si bien estuvo lleno de grandes nombres, perdió cohesión artística. Según críticos, la puesta en escena estaba más enfocada en espectáculo visual que en una ejecución musical sólida y memorable, lo que generó percepciones mixtas y una recepción menos entusiasta.
La lucha por conectar con una audiencia global
Estos ejemplos ilustran que incluso con talento y producción, no siempre un show de medio tiempo logra resonar con el público global. La expectativa de millones de espectadores, el desafío de crear algo único en pocos minutos y las comparaciones inevitables con actuaciones icónicas hacen que cualquier error o decisión creativa desacertada pueda ser amplificado.
Este año, los fanáticos podrán disfrutar de un espectáculo totalmente diferente: Bad Bunny será el encargado del show de medio tiempo, y la transmisión podrá seguirse en Meridiano TV, prometiendo una presentación cargada de ritmo, color y energía que seguro quedará grabada en la historia del Super Bowl.
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