El anuncio de Bad Bunny como cabeza del show de medio tiempo del Super Bowl LX en febrero de 2026 marcó un antes y un después en su carrera. Por primera vez, un artista que canta mayoritariamente en español liderará el escenario más visto del mundo, lo que convirtió su participación en un momento histórico para la música latina.
Sin embargo, el anuncio también desencadenó un período intenso de atención mediática, debates políticos y desafíos legales. Desde entonces, cada movimiento del artista ha sido escrutado, creando un clima de expectativa y polémica que acompaña su preparación para el evento más importante de su trayectoria.
Celebración y respaldo de la industria musical
Tras confirmarse como protagonista del espectáculo, Bad Bunny recibió un aval enorme por parte de colegas y figuras de la industria. Artistas de renombre internacional celebraron su logro, destacando la importancia cultural de un latino encabezando un escenario tradicionalmente dominado por intérpretes anglosajones.
Este respaldo no solo reforzó su posición dentro del negocio musical, sino que también consolidó su imagen como un referente de la música latina. Su nombramiento fue interpretado como un reconocimiento a su capacidad de trascender fronteras y de llevar la cultura latina a audiencias globales.
Controversia política y debate cultural
El anuncio, sin embargo, también provocó fuertes reacciones políticas. Sectores conservadores en Estados Unidos cuestionaron su elección, criticando que el show se presentara principalmente en español y desatando debates sobre cultura, representación y valores tradicionales.
Declaraciones públicas de figuras políticas y campañas de oposición hicieron que la participación de Bad Bunny se convirtiera en un símbolo de confrontación cultural. Así, el Super Bowl dejó de ser solo un espectáculo musical para transformarse en un escenario de debates ideológicos, con el artista en el centro de la conversación.
Ajustes estratégicos en su carrera y gira
En paralelo, Bad Bunny tomó decisiones importantes respecto a su agenda. Reorganizó fechas de su gira internacional y evitó algunos conciertos en Estados Unidos, buscando priorizar la preparación para el Super Bowl y proteger a su público latino de posibles situaciones de riesgo.
Estas decisiones reflejan un manejo estratégico de su carrera, demostrando que no solo se trata de talento musical, sino también de cálculo profesional. Para muchos, este enfoque fortalece su imagen de artista comprometido con su cultura y sus seguidores.
Demandas legales y desafíos externos
Justo antes de su gran presentación, el artista enfrentó nuevas demandas legales. Una de ellas, millonaria, cuestiona el uso de voces en canciones de su catálogo, lo que generó titulares y un debate sobre derechos de autor y prácticas creativas en la industria musical.
Si bien estas controversias legales son comunes en artistas de su nivel, el momento amplifica su repercusión. Cada conflicto llegó en medio de la cobertura mediática más intensa de su carrera, aumentando la presión sobre su imagen pública y la expectación por el show.
Éxitos, premios y consolidación global
A pesar de las polémicas, Bad Bunny continuó sumando logros. Fue destacado en premios internacionales, lideró nominaciones importantes y mantuvo un impacto comercial y cultural indiscutible. Su música sigue marcando tendencias y su influencia trasciende las listas de reproducción.
Este equilibrio entre éxitos y desafíos define la etapa que atraviesa. La preparación para el Super Bowl se ha convertido en un símbolo de su consolidación como artista global y de su capacidad para generar conversación, debate y admiración simultáneamente.
El Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, protagonizado por Bad Bunny, será transmitido para toda Latinoamérica por Meridiano TV, garantizando que millones de fanáticos puedan seguir en vivo este histórico espectáculo.
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