Mientras gran parte de la élite del fútbol mundial optó por destinos paradisíacos para sus vacaciones, Antonio Rüdiger decidió regresar a sus raíces. El defensor alemán del Real Madrid se desplazó a Sierra Leona, país de origen de su madre, para trabajar sobre el terreno con su fundación en una visita que calificó como "una buena terapia" frente al estrés del fútbol europeo.
Navidad con sentido en Freetown
El día de Navidad, el futbolista organizó un almuerzo en la capital, Freetown, para más de 200 personas con discapacidad. Pese a ser musulmán, Rüdiger destacó que su gesto trasciende las creencias: "Esto no tiene que ver con la religión, sino con la humanidad. Nadie debería sentirse olvidado".
Proyectos en el Distrito de Kono
La agenda del central continuó en el este del país, específicamente en el Distrito de Kono, donde supervisó diversas iniciativas:
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Deporte: Participó en entrenamientos con parte de los 350 jóvenes que integran sus academias y ligas de formación, desarrolladas en colaboración con su patrocinador Under Armour.
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Educación: Visitó centros educativos destinados a niñas con el fin de fomentar su permanencia en la escuela. "Empoderar a las niñas significa empoderar a comunidades enteras", afirmó el defensa.
Rüdiger, cuya familia huyó de la guerra civil sierraleonesa en los años 90, aseguró que estos viajes le aportan "más energía que cualesquiera vacaciones" y confirmó su intención de seguir expandiendo estos proyectos en el futuro.
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