Una inauguración atravesada por el balance del año 2025 de la Fundación Juntos Se Puede acompañó la graduación de la séptima cohorte del programa “Tejiendo Creatividad” y el lanzamiento de la revista “Andantes”, una propuesta editorial que apuesta por plasmar en palabras la urgencia de integración y defensa de los derechos de las personas migrantes.
El acto celebrado en Bogotá el pasado viernes 27 de febrero reunió a más de 200 asistentes entre empresarios, líderes sociales, académicos y familias migrantes. El corte de cinta del Centro de Innovación Sin Fronteras trascendió el protocolo y se convirtió en una declaración firme de continuidad en medio de un panorama complejo para el sector humanitario.
En un contexto donde los recursos de cooperación han disminuido, la organización decidió reforzar su apuesta institucional. Durante la jornada se proyectó un manifiesto visual que dejó una frase resonando entre los presentes: “Derribar fronteras no siempre implica cruzarlas... a veces significa negarse a cerrarlas”, mensaje que sintetizó el espíritu del encuentro.
Transformar la desolación en diseño
El recorrido por las instalaciones permitió evidenciar que la innovación no es solo un discurso. Las piezas elaboradas mediante remanufactura destacaron en los espacios del Centro, donde ahora convergen procesos textiles con tecnología de última generación operada por jóvenes en formación. La propuesta refleja el paso de la asistencia inmediata hacia la construcción de capacidades productivas sostenibles.
La directora de la fundación, Ana Karina García, compartió una reflexión que conectó con los casi 10.000 beneficiarios atendidos el año pasado. “Frente al abandono, elegimos continuidad. Para miles de personas, 2025 fue el año en que la cooperación cerró espacios y muchos quedaron en el aire. Nosotros decidimos permanecer porque la dignidad no depende de un ciclo de financiamiento”, expresó.
Un mismo tejido humano
Uno de los momentos más simbólicos fue la muestra de moda sostenible, en la que telas recicladas se transformaron en prendas de diseño, demostrando que el talento no reconoce fronteras. El Centro reafirmó su objetivo de integrar a venezolanos y colombianos en un mismo equipo de trabajo para romper el ciclo de pobreza.
García subrayó que ambos países forman parte de una misma realidad humana y social, proyectando el modelo hacia futuras iniciativas de reconstrucción comunitaria en zonas afectadas por el hambre y la falta de oportunidades. La jornada culminó con el ya tradicional lema de la organización: “¡Porque juntos se puede!”.
El Centro de Innovación ya opera activamente, no solo como espacio de producción, sino como plataforma para generar oportunidades en medio de la incertidumbre política y financiera. La fundación extendió además la invitación a conocer su página web y reservar espacios de coworking en este nuevo entorno diseñado para el crecimiento colaborativo.
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