En un paso decisivo para cambiar la dinámica de su vida nocturna, la Comisión de la Ciudad de Fort Lauderdale aprobó esta semana nuevas regulaciones estrictas que restringen la venta y el consumo de alcohol en sus distritos de entretenimiento.
Esta medida, ratificada en una votación final el martes 3 de febrero de 2026, tiene como objetivo reducir el aumento de incidentes violentos y mejorar la seguridad pública en áreas emblemáticas como el distrito de Himmarshee y la zona de la playa.
Adiós a los envases abiertos en la vía pública
La nueva ordenanza prohíbe oficialmente el consumo de bebidas alcohólicas en envases abiertos dentro de los Distritos Especiales de Entretenimiento (SED).
Esto significa que los visitantes de esta ciudad de Florida ya no podrán pasear por las aceras con una bebida en la mano mientras se mueven entre bares o clubes.
Según informes de CBS Miami y WPLG Local 10, las autoridades municipales justificaron esta restricción tras una serie de tiroteos recientes, incluyendo un trágico incidente en la víspera de Año Nuevo cerca de Beach Place y otro tiroteo en el área de Himmarshee que dejó cinco heridos en diciembre pasado.
El alcalde Dean Trantalis subrayó que estas reglas proporcionan a la policía una herramienta clara para intervenir antes de que el consumo excesivo en las calles se convierta en situaciones peligrosas.
Restricciones severas a las ventas exteriores en Fort Lauderdale
Además de la prohibición de envases abiertos, la normativa introduce cambios drásticos para los comerciantes:
Prohibición de ventas al aire libre: Los establecimientos ya no podrán vender alcohol a través de ventanas hacia la calle o mediante quioscos exteriores.
Control de zonas de "alto impacto": El administrador de la ciudad ahora tiene la autoridad para designar áreas especiales donde se aumentará la presencia policial para combatir la embriaguez pública y el merodeo.
Aunque inicialmente se consideró adelantar la "última llamada" de las 4:00 a.m. a las 3:00 a.m., la Comisión decidió mantener el horario actual tras la fuerte oposición de los dueños de negocios, quienes argumentaron que una hora menos de servicio representaría un golpe económico letal.
Sin embargo, los comisionados advirtieron que esta decisión podría reevaluarse si los índices de criminalidad no disminuyen.
Reacción de los comerciantes y la comunidad ante la nueva regulación de Fort Lauderdale
La noticia ha generado opiniones divididas. Mientras que residentes y líderes locales defienden las medidas como un paso necesario hacia un entorno "más habitable y acogedor", los emprendedores se muestran preocupados por el impacto en sus negocios.
Según lo que han compartido algunos propietarios de bares a WSVN 7News, las ventas "para llevar" pueden llegar a representar hasta el 30% de sus ingresos durante eventos masivos como el Spring Break o el festival de música Tortuga.
"Estamos quitando algo que hacía única la vida nocturna de Fort Lauderdale, algo que ni siquiera Miami tiene", expresó un asistente en la audiencia pública mencionada por los medios locales.
La administración de la ciudad comenzará a analizar el impacto de estas restricciones en los próximos meses, buscando un equilibrio entre mantener su atractivo como destino turístico vibrante y proteger el bienestar de sus ciudadanos.
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