Andrés Manuel López Obrador ha reaparecido en la escena pública este sábado 3 de enero para fijar una postura contundente contra la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. A pesar de su retiro, el exmandatario afirmó que sus convicciones le impiden callar ante lo que denominó un "prepotente atentado a la soberanía".
En un mensaje difundido en sus redes sociales, López Obrador calificó la operación "Resolución Absoluta" como un acto de tiranía por parte del gobierno de Donald Trump. El político tabasqueño aseguró que ni Simón Bolívar ni Abraham Lincoln aceptarían que Washington actuara bajo una lógica de imposición sobre otras naciones.
El expresidente se dirigió personalmente a Trump, pidiéndole que no caiga en la "autocomplacencia" ni escuche a los sectores más radicales de su gabinete. "Mande al carajo a los halcones", expresó, advirtiendo que una victoria militar efímera puede transformarse en una derrota política futura.
López Obrador también aprovechó su intervención para manifestar su respaldo total a la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum. La mandataria ya había condenado la operación militar desde temprano, apelando al artículo 2 de la Carta de la ONU que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado.
El pronunciamiento concluyó con una frase que ha marcado el tono de su distanciamiento actual con el líder republicano: "Por ahora no le mando un abrazo". Con esta expresión, AMLO reafirma su alineación con los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, mientras la región observa con cautela la llegada de Maduro hacia Nueva York.
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