La tranquilidad de la jornada escolar en el suroeste de Florida se interrumpió abruptamente debido a una serie de advertencias de seguridad. Cientos de padres de familia acudieron con angustia a las inmediaciones de los planteles educativos para obtener respuestas ante la emergencia. Las unidades de respuesta prioritaria desplegaron perímetros de vigilancia en las calles aledañas mientras el personal administrativo activaba sus protocolos de confinamiento.
Levantan cierre preventivo en escuelas Christopher Columbus y St. Brendan e investigan procedencia de amenazas tras confirmar que los campus están seguros. La Oficina del Sheriff de Miami-Dade (MDSO) coordinó un barrido exhaustivo con equipos especializados para descartar cualquier peligro inminente para los estudiantes. A pesar del pánico inicial, los investigadores determinaron este miércoles 4 de febrero de 2026 que el incidente carecía de fundamento real.
¿Cómo detectó la policía que el incidente carecía de peligro?
La Oficina del Sheriff de Miami-Dade, informó que sus agentes no registraron disparos ni hallaron armas en el sitio. "Tras una exhaustiva revisión de las instalaciones, se determinó que el incidente carecía de fundamento", detalló el cuerpo policial en un comunicado oficial. Las autoridades utilizaron unidades caninas y equipos de respuesta rápida para inspeccionar cada aula de la secundaria masculina y la escuela primaria vecina.
La llamada inicial que alertó sobre un posible tirador movilizó a decenas de patrullas que bloquearon el acceso en la zona de la 87 Avenida del Suroeste. Los agentes del Equipo de Respuesta Prioritaria mantuvieron el control del área durante varias horas hasta que otorgaron el visto bueno para reanudar actividades. La policía de Miami-Dade enfatiza que, aunque no hubo heridos, se toman cada reporte con la máxima seriedad para garantizar la integridad escolar.
¿Qué acciones tomaron los padres ante el cierre preventivo?
La escuela Christopher Columbus envió una comunicación directa a los representantes para informar que el plantel se encontraba bajo un cierre de seguridad absoluto. Muchos padres, al recibir la notificación, se agolparon en los puntos de salida con el fin de retirar a sus hijos lo antes posible. Tras levantarse la medida, se observaron largas filas de vehículos y escenas de alivio entre los familiares que finalmente pudieron abrazar a los alumnos.
Los administradores de las escuelas católicas St. Brendan y Columbus recordaron que la seguridad de los menores es su prioridad absoluta ante este tipo de crisis. Expertos en seguridad escolar señalan que estas falsas alarmas generan un trauma significativo en la comunidad estudiantil y agotan los recursos policiales locales. La dirección de los centros educativos agradeció la paciencia de las familias y la rápida intervención de los oficiales que custodiaron el perímetro.
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