El Departamento de Estado de los Estados Unidos aplica normativas estrictas para la actualización de documentos de identidad internacional, estableciendo que los pasaportes emitidos a menores de 16 años no admiten el proceso de renovación tradicional.
A diferencia de los ejemplares para adultos, que mantienen su vigencia por una década, estos documentos caducan a los cinco años y exigen que los padres o tutores gestionen una solicitud completamente nueva desde cero en una oficina de aceptación autorizada.
Esta medida garantiza que las autoridades mantengan un registro actualizado de los cambios físicos y los datos biométricos de los menores, un factor importante para fortalecer la seguridad en los controles migratorios y prevenir el tráfico infantil en las fronteras.
Qué hacer
Para obtener este nuevo documento, los interesados deben acudir de forma presencial y presentar el formulario DS-11, junto con pruebas impresas de ciudadanía estadounidense y una identificación con fotografía según detalla El Cronista.
Es importante que los solicitantes demuestren el consentimiento de ambos padres o tutores legales y realicen el pago de las tarifas correspondientes en los centros habilitados, ya que la falta de un solo requisito invalida el trámite.
Completar este proceso con antelación permite a las familias evitar retrasos en sus planes de viaje internacionales, asegurando que los menores cuenten con una identificación válida que cumpla con los estándares de seguridad global vigentes en 2026.
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