La Cámara Baja de Japón formalizó a Sanae Takaichi como primera ministra este miércoles, consolidando su liderazgo apenas diez días después de su victoria electoral.
Con 64 años, Takaichi no solo reafirma su posición como la primera mujer en dirigir el país, sino que lo hace respaldada por una mayoría de dos tercios en el Parlamento, lo que le otorga vía libre para implementar sus reformas, reportó ABC.
La mandataria ya dejó claro que su prioridad será el fortalecimiento militar y la reactivación de una economía que muestra signos de debilidad, mientras intenta navegar una relación cada vez más hostil con China.
Defensa y fricciones diplomáticas
Takaichi marcó una postura firme en defensa nacional, proponiendo incluso la creación de una Agencia Nacional de Inteligencia para centralizar la información del Estado y la implementación de leyes antiespionaje más estrictas.
Su disposición a intervenir militarmente en caso de un ataque a Taiwán provocó el descontento de Pekín, que respondió desaconsejando los viajes al archipiélago.
Esta disputa ya tiene efectos económicos reales: el turismo chino se desplomó un 60,7% en enero en comparación con el año anterior, afectando gravemente a un sector que depende del gasto de estos visitantes.
Economía y alivio al consumidor
En el plano doméstico, la primera ministra busca aliviar el bolsillo de los ciudadanos frente a la inflación. Su principal promesa es suspender por dos años el impuesto al consumo en alimentos, una medida que genera esperanza en los hogares pero nerviosismo en los mercados internacionales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya advertió que esta política podría disparar el pago de intereses de la ya abultada deuda pública japonesa. Para calmar estas dudas, Takaichi anunció un "consejo nacional" que incluirá a todos los partidos para debatir cómo financiar la seguridad social sin quebrar las cuentas del país.
El futuro de la tradición
Uno de los temas más delicados de su agenda es la revisión de las reglas de la familia imperial. Japón enfrenta una posible crisis de sucesión, ya que las normas actuales prohíben que una mujer sea emperatriz.
Aunque Takaichi es una firme defensora de mantener la tradición de sucesión exclusivamente masculina, su gobierno estudia reformas que permitirían la adopción de nuevos miembros varones para asegurar la continuidad del Trono del Crisantemo sin romper con las costumbres conservadoras que su partido defiende.
Desafíos sociales y migración
La primera ministra también prometió endurecer las leyes migratorias. Esta postura refuerza su perfil nacionalista, aunque choca con las necesidades de la segunda economía más grande de Asia, que requiere trabajadores para mantener su productividad.
El próximo viernes, en su discurso oficial, se espera que detalle cómo equilibrará estos valores tradicionales con la urgencia de modernizar el país.
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