Estados Unidos enfrenta una crisis de salud mental según detalla un informe reciente de la American Hospital Association (AHA). Esto obliga a diversas entidades a expandir su infraestructura hospitalaria de manera acelerada.
Según el informe Fast Facts on U.S. Hospitals 2026, la distribución de centros psiquiátricos no es uniforme y responde a factores demográficos, presupuestarios y de políticas locales de atención.
Estados clave
Estados de gran densidad poblacional como California y Nueva York lideran el conteo total de instituciones debido a la alta demanda de servicios en áreas urbanas y a una red estatal históricamente robusta según índices de Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA).
Por otro lado, estados como Texas han incrementado sus instalaciones para combatir el fenómeno de la "puerta giratoria", donde pacientes sin hogar o recursos reinciden en crisis.
Estas crisis, según detalla parte del informe, son debido a la falta de seguimiento ambulatorio, haciendo que la disponibilidad de camas sea un factor importante para la estabilidad social.
Estados con más psiquiátricos
Según la Mental Health America (MHA) en su reporte anual "State of Mental Health in America 2025" estos son los cinco estados con mayor número de centros de atención psiquiátrica según indicadores de prevalencia y acceso a la atención.
- California: Lidera por volumen poblacional y programas de salud pública extensos.
- Nueva York: Cuenta con una de las infraestructuras de salud mental más antiguas y financiadas del país.
- Texas: Ha expandido sus hospitales estatales para atender la crisis de salud en centros urbanos.
- Florida: Refleja un alto número de centros privados y públicos orientados a la población de adultos mayores y veteranos.
- Pensilvania: Mantiene una red histórica de hospitales psiquiátricos estatales y privados de gran escala.
Factores económicos
La concentración de estos centros también obedece a las leyes locales de financiamiento y a la prevalencia de trastornos específicos en ciertas regiones.
En el noreste del país, por ejemplo, la infraestructura es más antigua y numerosa, reflejando un modelo de salud que aún prioriza la hospitalización prolongada frente a otros estados que han migrado hacia clínicas comunitarias.
No obstante, el aumento de casos de ansiedad, depresión mayor y crisis por consumo de sustancias ha saturado incluso los sistemas mejor equipados.
Expertos señalan que la falta de profesionales especializados en estados rurales agrava la situación, obligando a los pacientes a trasladarse a centros urbanos más grandes.
Esta situación satura las instituciones de mayor capacidad y eleva el número de centros operativos en esos puntos clave.
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