Un caso que ha estremecido a la opinión pública de California llegó a su fin este 19 de enero, con un saldo trágico. Lo que comenzó como un reporte de violencia doméstica terminó en una persecución interestatal y el fallecimiento tanto del agresor como de su víctima, un menor de edad.
El origen del suceso
La alerta se activó en las primeras horas del lunes, cuando las autoridades acudieron a una residencia tras informes de un ataque violento. Al llegar, los agentes encontraron a un niño de 11 años con múltiples heridas de arma blanca. A pesar de los esfuerzos de los paramédicos, el menor falleció poco después.
El principal sospechoso fue identificado inmediatamente como su padre, un exoficial de policía que había servido en una agencia local del sur de California. Su conocimiento de las tácticas policiales y el acceso a armamento convirtieron la búsqueda en una operación de alto riesgo.
Tras el asesinato, el sospechoso huyó en un vehículo, lo que dio inicio a una persecución que se extendió por varias ciudades. Participaron unidades de la Patrulla de Caminos de California (CHP) y equipos tácticos.
Finalmente, el exoficial fue acorralado en una zona menos transitada. Según los reportes preliminares, el sujeto descendió del vehículo portando un arma de fuego y abrió fuego contra los agentes que lo rodeaban.
Los oficiales devolvieron el fuego, abatiendo al sospechoso en el lugar. Ningún oficial resultó herido durante el intercambio.
Hasta el momento, el móvil del crimen sigue bajo investigación, aunque allegados a la familia mencionan una disputa por custodia y problemas psicológicos previos.
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