Un equipo de la Universidad de Qingdao presentó un rastreador ocular autoalimentado que permite a personas con parálisis controlar sillas de ruedas y dispositivos electrónicos mediante la mirada. Esta innovación tecnológica busca dar mayor independencia a quienes presentan movilidad severamente reducida, como quienes conviven con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
El desarrollo se basa en un sistema de seguimiento ocular que utiliza nanogeneradores triboeléctricos. Estos dispositivos generan energía a partir del parpadeo, aprovechando la fricción natural del párpado sobre la superficie ocular.
Esta característica elimina la necesidad de baterías externas o conexiones a la red eléctrica, un avance respecto de los modelos previos que resultaban demasiado pesados o dependían de fuentes de alimentación externas. Además, el rastreador se diseñó con un peso y una comodidad comparables a los de unas gafas convencionales o lentes de contacto, facilitando su uso prolongado.
La precisión es uno de los puntos más destacados del sistema. El dispositivo puede detectar movimientos oculares mínimos, de apenas dos grados, con una precisión del 99 %. Esta capacidad iguala a la de los rastreadores comerciales de alta gama, que suelen requerir cámaras infrarrojas y pueden causar fatiga visual o dejar de funcionar en condiciones de poca luz. A diferencia de estos, el sistema desarrollado en Qingdao opera sin depender de la iluminación ambiental, ya que la energía se genera por el contacto físico, no por sensores ópticos.
Yun-Ze Long, miembro del equipo responsable, explicó que el sistema “funciona en la oscuridad, no necesita alimentación externa y resulta tan ligero y cómodo como los anteojos de uso cotidiano”.
Múltiples funciones
El proceso de captación de energía, además de alimentar el hardware, actúa como un sensor ultrasensible. La tecnología demostró su eficacia incluso en ambientes con alta interferencia electromagnética, donde mantuvo su rendimiento.
Para asegurar la seguridad biológica del dispositivo, los investigadores realizaron pruebas en un entorno controlado utilizando el ojo de un conejo. El material encargado de la fricción mantuvo su carga sin provocar irritación, lo que sugiere un uso seguro para usuarios humanos. Long destacó la capacidad del dispositivo para retener su carga y mantener una alta precisión en condiciones biológicas reales.
El equipo subraya que el rastreador está diseñado pensando en la accesibilidad. “La tecnología convierte un simple parpadeo en fuente de energía y control”, señaló Long, quien remarcó la intención de crear una herramienta útil y cómoda para quienes dependen de los movimientos oculares como vía principal de interacción con su entorno.
Más allá de su aplicación en personas con movilidad reducida, la tecnología tiene potencial en otros ámbitos. En el sector aeroespacial, podría permitir a astronautas operar paneles complejos sin utilizar las manos.
En el campo automotriz, facilitaría el monitoreo del cansancio del conductor sin requerir sensores voluminosos. El sector del entretenimiento también podría beneficiarse mediante la integración de este rastreador en cascos de realidad virtual, haciéndolos más ligeros y eficientes.
Este avance representa un nuevo paso hacia soluciones tecnológicas más inclusivas y ergonómicas, ampliando las posibilidades de comunicación y autonomía para diversos grupos de usuarios.
Con información de Infobae
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