Los psicólogos alertan sobre los efectos negativos del uso excesivo de la tecnología en los jóvenes y señalan que es conveniente ponerles horarios. Recomiendan hacer deporte porque regula las emociones y favorece las habilidades sociales.
La psicóloga de Cecodap, Yoselin Torres, indicó que es importante aclarar que la tecnología no es el enemigo; el problema aparece cuando el uso se vuelve excesivo, desregulado y sin acompañamiento de un adulto.
“Desde la psicología observamos varios efectos negativos, en primer lugar y a nivel emocional, aumento de la ansiedad, irritabilidad y dificultad para tolerar la frustración”, precisó.
Explicó que muchos jóvenes están acostumbrados a la gratificación inmediata que ofrecen las pantallas, y la vida real no responde de igual manera; ahí aparece el malestar.
“En segundo lugar, a nivel cognitivo, vemos dificultades en la concentración, menor capacidad de sostener la atención y una tendencia a la multitarea constante que reducirá su capacidad de aprendizaje”, dijo.
Añadió que hay efectos en el sueño porque el uso nocturno de pantallas altera los ritmos biológicos, retrasa el descanso y afecta el estado de ánimo y el rendimiento académico.
“A nivel social, aunque estos chicos estén hiperconectados, muchos se sienten solos porque se reduce el contacto cara a cara, la empatía y la lectura de las emociones del otro que solo se desarrollan con la interacción real”, afirmó.
Conviene establecer horarios para el uso de la tecnología
Destacó que es conveniente poner horarios para el uso de la tecnología, no desde el castigo sino desde el cuidado. Colocar horarios ayuda al cerebro a organizarse. “Hay que entender que la tecnología es una parte de la vida, no el centro. No se trata solo de cuánto tiempo se usa, sino cuándo y para qué”.
El establecer también momentos libres de tecnología, como en las comidas o el tiempo familiar favorecerá la comunicación y el vínculo; eso es importante que se le explique a los chamos.
Por uso excesivo de tecnología jóvenes relegan los deportes
El uso excesivo de la tecnología por los jóvenes repercute en el deporte. Torres comentó que el sedentarismo aumentó de manera preocupante porque los jóvenes pasan horas sentados frente a las pantallas, lo que reduce el tiempo dedicado al juego activo, al deporte propiamente.
“Desde la psicología sabemos que el deporte no solo beneficia al cuerpo, sino a la mente”, dijo.
Añadió que la actividad física regula emociones, reduce ansiedad y depresión, mejora la autoestima, favorece habilidades sociales como el trabajo en equipo y la tolerancia a la frustración.
“Cuando el deporte queda relegado, también se pierde un espacio natural de descarga emocional y de construcción de identidad propia”, destacó.
Agregó que la idea es incorporar el deporte de manera que no sea visto como una obligación, sino como una experiencia placentera adaptada a los intereses del joven, a lo que le gusta.
Como recomendaciones, la psicóloga señaló que el sentido clave no es prohibir, sino acompañar y educar a los jóvenes de manera activa, es decir, saber qué consumen, con quién interactúan, cómo se sienten en el mundo digital, no desde la invasión, sino desde el diálogo y de conocer.
Además, establecer límites claros adecuados a la edad, esto incluye horarios, espacios sin pantalla y normas sobre el uso de redes sociales. Todo esto hay que explicárselos a los jóvenes y hacerles entenderla razón de eso y cómo les beneficia.
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