El Carnaval es, por definición, un periodo de transgresión antes de la Cuaresma, un momento donde las normas se rompen y "todo vale". Esta celebración tiene sus matices en cada país e, incluso, en cada región local como es el caso de Nueva Orleans, que tiene uno de los festivales de Carnaval más sombríos del mundo.
El Carnaval es un momento que representa el paso del exceso y el desenfreno al periodo de ayuno antes de la Semana Santa. En Carnaval el velo entre vivos y muertos es más delgado como lo demuestran los Krewes de Nueva Orleans.
Los Krewes Fantasmales representan esa última oportunidad de los difuntos para reclamar las calles antes de que llegue el silencio del Miércoles de Ceniza.
Un velada lúgubre
La caravana de los Krewes Fantasmales transforma las madrugadas de Nueva Orleans en un escenario donde la línea entre el folclore y la vigilia se desvanece.
Mientras el grueso del turismo abandona las calles tras el Mardi Gras, estas hermandades espectrales inician su desfile por los rincones más antiguos del Barrio Francés bajo un silencio sepulcral.
A diferencia de las celebraciones oficiales, este cortejo sustituye las bandas de jazz por el ritmo sordo de tambores y el tintineo de cadenas.
Los participantes visten túnicas de lino descolorido y máscaras de porcelana agrietada, proyectando una imagen de decadencia aristocrática que evoca el misticismo del siglo XIX y el hermetismo de organizaciones reales como la Mistick Krewe of Comus.
Origen
Los Krewes de Nueva Orleans tiene su orígen en sociedades secretas del siglo XIX, grupos como la Mistick Krewe of Comus desfilaban de noche, con antorchas de fuego real y máscaras que ocultaban identidades de la alta sociedad.
El mito de los Krewes Fantasmales nace de esta exclusividad: la gente empezó a susurrar que, si los miembros eran tan reservados y sus temas tan macabros, quizás no eran hombres disfrazados, sino entidades reales que aprovechaban el caos de la fiesta para mezclarse entre los vivos.
Tradición cultural
El fenómeno sostiene su vigencia a través de una rigurosa tradición oral que advierte sobre los peligros de interactuar con el desfile.
Los testigos informan sobre el lanzamiento de "favores" malditos, como monedas oxidadas o huesos tallados, objetos que los habitantes locales evitan tocar para eludir supuestas desgracias.
La creencia popular dicta que recibir un regalo directamente de estas figuras marca el destino del espectador, quien queda sentenciado a unirse a las filas del cortejo antes del próximo carnaval.
Los desfiles de los Krewes es una metáfora de que, mientras unos celebran la vida y la abundancia, otros celebran la muerte y el paso del tiempo.
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