El Departamento de Defensa de Estados Unidos lleva más de un año analizando un dispositivo portátil, adquirido en una operación encubierta millonaria, que emite ondas de radio pulsadas y podría ser la "pistola humeante" del misterioso Síndrome de La Habana.
El aparato, que según fuentes de inteligencia cabría en una mochila, ha reabierto una herida profunda entre el Gobierno y las víctimas, quienes durante años denunciaron ataques de energía dirigida mientras la CIA mantenía una postura de escepticismo.
La operación secreta: tecnología rusa en la mira
La adquisición fue ejecutada por la división de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en los últimos días de la administración Biden, utilizando fondos del Pentágono.
Aunque el dispositivo no es de origen exclusivamente ruso, contiene componentes clave fabricados en Rusia, lo que refuerza la teoría de que Moscú podría estar detrás de los "incidentes de salud anómalos".
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El hallazgo: Se trata de un emisor de energía electromagnética pulsada, la tecnología que un panel de expertos señaló en 2022 como la causa "plausible" de las lesiones cerebrales.
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La portabilidad: El gran misterio era cómo un arma tan potente podía ser transportada sin ser detectada. Este dispositivo demuestra que la tecnología ya es lo suficientemente pequeña para ser operada desde una mochila.
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Proliferación: La mayor preocupación de los funcionarios ahora es que esta tecnología haya proliferado, permitiendo que múltiples adversarios extranjeros puedan "retirar" a diplomáticos y espías estadounidenses con ataques invisibles.
¿Reivindicación para las víctimas?
Desde que los primeros casos surgieron en Cuba en 2016, cientos de funcionarios han reportado vértigo, dolores de cabeza crónicos y traumatismos similares a una conmoción cerebral.
Sin embargo, en 2023, la comunidad de inteligencia declaró "improbable" que un adversario extranjero fuera el responsable.
Marc Polymeropoulos, exoficial de la CIA y víctima de un ataque en Moscú en 2017, fue tajante ante este nuevo hallazgo: "Si el Gobierno realmente ha descubierto tales dispositivos, la CIA le debe a todas las víctimas una disculpa pública por habernos tratado como parias".
Un debate fracturado en el Pentágono
A pesar de la existencia del aparato, el debate interno continúa:
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Los escépticos: Sostienen que aún no hay evidencia definitiva que vincule este dispositivo específico con los casos médicos reportados.
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Los investigadores: Consideran que el hallazgo es lo suficientemente grave como para haber informado ya a las comisiones de inteligencia del Senado y la Cámara a finales del año pasado.
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La CIA: Se ha negado a emitir comentarios oficiales, manteniendo su evaluación de que es "muy improbable" que exista una campaña dirigida por un enemigo extranjero, aunque admiten que no pueden explicar un pequeño número de casos.
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