Por muchos años, la mujer vivió con un plan estructurado por educación, matrimonio y maternidad, que debía cumplirse, a más tardar, los 35 años. Si llegaba a esa edad sin ese patrón cumplido, la sociedad decía que "se le pasó el tren".
Sin embargo, en los últimos años, el matrimonio ha pasado de ser una orden a una opción de estilo de vida.
Para muchas mujeres que pertenecen al grupo demográfico de entre 25 y 45 años, casarse ya no es obligatorio, sino una opción que puede ser viable de acuerdo a cada persona.
¿Por qué las mujeres ya no quieren casarse?
La terapeuta de parejas, Flor Estrada, explicó que antiguamente el matrimonio era visto como un contrato de supervivencia económica para la mujer, ya que no había oportunidades laborales para ellas.
Hoy en día, la mujer también provee para su hogar y es económicamente independiente, es decir, las mujeres ya no "necesitan" casarse para salir de la casa paterna o tener estabilidad financiera.
"Hay quienes ven el matrimonio como una carga de trabajo doméstico, por lo que muchas mujeres lo perciben como un riesgo para su ascenso profesional", indicó la consultada.
La psicología moderna destaca un cambio en el desarrollo de la identidad, debido a que las mujeres actuales dedican sus 20 y 30 a la autoexploración.
Los expertos coinciden en que las mujeres de hoy buscan una pareja que complemente su felicidad, no que la defina. Esta selectividad hace que no tengan prisa por formalizar vínculos que no cumplan con sus estándares de equidad emocional.
"Ya el concepto de solterona no afecta a la mujer si está en un punto de su vida complacida por su educación, relaciones interpersonales y su estabilidad económica", agregó Estrada.
Cabe destacar que no todas las mujeres piensan igual y rechazan el matrimonio, ya que la idea principal es el hecho de que puede elegir cómo vivir sus 30 años, ya sea como madres, esposas o simplemente explorando las oportunidades que la vida les da, ya sea en el ámbito laboral o académico.
Estrada indicó que hay casos en los cuales este rechazo viene de traumas o relaciones fallidas, puesto que crecieron en familias disfuncionales o atravesaron una ruptura muy fuerte. No obstante, hay quienes no quieren casarse porque entienden que no es una obligación, ni que serán más felices si alcanzan tal estatus.
"La raíz es el poder de decisión. La mujer no se tiene que guiar por los estereotipos y prejuicios que la sociedad impone en ellas", expresó la terapeuta.
Además, muchas parejas optan por la unión libre. Para la mujer moderna, la estabilidad de la relación reside en el compromiso diario y no en un certificado legal o religioso.
Esto se ve en varios de los modelos de relación actuales, como el estar juntos, pero vivir separados, o relaciones sin etiquetas para evitar el compromiso.
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