Detroit, cuna de la automoción, fue el escenario donde Red Bull y Ford sellaron su unión bajo el lema "Dos iconos, una ambición". La ceremonia contó con la plana mayor del automovilismo, desde Bill Ford y Stefano Domenicali hasta un Max Verstappen que lució el nuevo uniforme con el distintivo azul estadounidense en la pechera.
El nuevo RB22 marca un antes y un después en la estética del equipo:
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Adiós al mate: Se abandona el tono opaco de la última década para recuperar el acabado metalizado, brillante y lacado.
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Reflejos "Azul Ford": La pintura está diseñada para resaltar un tono más claro que el marino tradicional, variando según la luz en un efecto reflectante.
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Diseño compacto: El coche es más estrecho y corto, cumpliendo con la directiva de que el 60% de la carrocería debe llevar el color del equipo para evitar el exceso de fibra de carbono negra.
Durante la presentación, Verstappen bromeó con su habitual espontaneidad al modelar la nueva indumentaria: "¿Quieren verme el culo?", lanzó entre risas a la audiencia. Junto al neerlandés estuvo su nuevo compañero, Isak Hadjar, quien tras su podio en 2025 dejó clara su meta para este nuevo ciclo: "Estoy en un equipo grande y quiero una victoria... al menos".
La jornada también sirvió para mostrar el nuevo aspecto de Racing Bulls, el equipo de Liam Lawson y el debutante Arvid Lindblad. A diferencia del equipo principal, los "Toros" mantendrán una estética continuista en tono mate, combinando el blanco y el azul marino de forma muy acertada.
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