El incendio de un vehículo es una de las mayores amenazas para un conductor, sobre todo si se trata de un estacionamiento techado o residencial.
La cercanía entre automóviles y la presencia de materiales inflamables pueden transformar un pequeño foco en una tragedia de grandes proporciones.
Aunque determinar la causa exacta de un siniestro requiere una investigación técnica rigurosa para emitir un dictamen, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar estos sucesos.
¿Por qué se incendian los vehículos?
Jacobo Vidarte, comisionado de Gestión de Riesgo de la Alcaldía de San Diego del estado Carabobo, explicó a 2001 que el incendio se genera cuando el fuego no es controlable, es decir, cuando las llamas toman fuerza.
Extraoficialmente indicó que la cifra de vehículos incendiados en el país ronda los 1000 anualmente.
Cabe destacar que la mayoría de los incendios particulares se originan en el área del motor, específicamente en el cuerpo de inyectores o carburador. Al ser esta la zona de distribución de combustible y una sección que se remueve frecuentemente para mantenimiento, es altamente vulnerable a conexiones inadecuadas o mal ajustadas.
Al incendiarse un auto dentro de un estacionamiento se corre el riesgo que el incendio se propague a los demás vehículos que están en perfectas condiciones.
Las causas principales suelen ser reparaciones efectuadas por personas sin certificación y el uso de piezas que no cumplen con los estándares de seguridad, uso de partes no acordes para "solventar" fallas tras viajes largos y, en muchos casos, modificaciones eléctricas.
Por ejemplo, la instalación de luces extra, equipos de sonido o neveras sobrecarga el "ramal eléctrico" original, diseñado para un consumo específico, provocando cortocircuitos.
Igualmente la fricción genera temperaturas extremas que pueden encender mangueras y la falta de filtración en algunas estaciones de servicio obliga a limpiezas frecuentes de inyectores, aumentando la manipulación mecánica de riesgo.
¿Qué se debe hacer?
La prevención comienza con el mantenimiento y la conciencia del conductor. Vidarte indica que es importante evitar reparaciones improvisadas y no manipular la bomba de gasolina.
De la misma manera se debe estar atento a cualquier "descuido" como una colilla de cigarro o derrames de líquidos sobre equipos electrónicos en el interior del auto, ya que son detonantes comunes de fuego.
Además, el conductor debe contar con su extintor.
Si el fuego inicia en el motor, se deben bajar a los ocupantes de inmediato y, solo si es seguro, abrir el capó para combatir las llamas con el extintor portátil.
Por otro lado, para que un estacionamiento residencial sea seguro frente a un evento de este tipo, debe contar con una infraestructura mínima de protección.
Tener el sistema de extinción operativo como mangueras con presión de agua adecuada y extintores de gran capacidad (PQS o CO2) distribuidos estratégicamente.
"La responsabilidad de cada propietario de vehículo y conductor siempre marcará la diferencia", compartió Vidarte.
Los accesos deben estar libres de obstáculos. En caso de emergencia, estacionarse inadecuadamente puede impedir la llegada de los camiones de Bomberos.
"Publicar en redes sociales no equivale a llamar a emergencias", indica el rescatista, por lo que el protocolo correcto es comunicarse directamente con los equipos de rescate, como los bomberos.
Por seguridad, quien no sabe cómo actuar no debe acercarse a las llamas, solo se puede brindar quien posee el conocimiento técnico para evitar convertirse en una víctima más.
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