Durante 140 años, la fórmula de la Coca-Cola ha sido uno de los secretos del marketing y la propiedad industrial. Protegida bajo siete llaves en una caja fuerte en Atlanta, su mística se basaba en la supuesta imposibilidad de replicar sus "aromas naturales".
Sin embargo, en pleno 2026, la ciencia demostró que ningún secreto es inmune a la tecnología moderna.
A través de un experimento liderado por el canal LabCoatz, un equipo de científicos logró lo que parecía imposible: crear la Lab-Cola, una réplica química tan exacta que incluso los paladares más entrenados son incapaces de diferenciarla del producto original.
¿Cómo es la fórmula de la Coca-Cola?
La mayor parte de la Coca-Cola no es un misterio. Según la etiqueta y los análisis estándar, el 99% de su peso es de conocimiento público:
- Azúcar: Aproximadamente 110 g por litro.
- Ácido fosfórico: 0,64 g por litro.
- Otros: 96 mg de cafeína, colorante de caramelo y agua carbonatada.
El verdadero reto residía en los compuestos aromáticos que otorgan a la bebida su identidad única.
Utilizando espectrometría de masas y un exhaustivo trabajo de documentación, los laboratorios identificaron la arquitectura de los aromas.
Además de los esperados derivados del limoneno (cítricos), canela, nuez moscada y cilantro, el análisis reveló dos ingredientes inesperados que actúan como el "pegamento" del sabor:
- Ácido acético: Presente en concentraciones ínfimas (partes por millón), el vinagre aporta una nota de acidez volátil crucial.
- Taninos: El hallazgo más relevante. Estos compuestos provienen del extracto de hoja de coca descocainizada. Al añadir taninos enológicos purificados a la mezcla, el perfil químico de la réplica finalmente alcanzó la perfección.
La fórmula de la Lab-Cola no se mide en tazas, sino en microlitros. El resultado es un jarabe ultra-concentrado de una potencia asombrosa: con tan solo 100 ml de esta esencia, es posible producir más de 5.000 litros de refresco listo para el consumo.
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