La controversia en el curling olímpico crece tras la sanción al equipo masculino de Gran Bretaña frente a Alemania. Los oficiales retiraron una piedra lanzada por Bobby Lammie al detectar un "doble toque" tras soltarla sobre el hielo. A pesar de la penalización, el conjunto británico logró imponerse con un marcador final de 9-4.
Este incidente se suma a los castigos sufridos por los equipos de Canadá, quienes fueron acusados de la misma infracción contra Suecia y Suiza. Aunque circulan videos en redes sociales sobre estas presuntas faltas, los atletas canadienses han negado rotundamente haber quebrantado el reglamento. La situación ha elevado la tensión y la vigilancia sobre los lanzamientos en la línea de hog.
World Curling incrementó la presencia de árbitros en la pista, pero reconoce que es imposible monitorear cada jugada simultáneamente sin tecnología. Actualmente, la organización no utiliza repeticiones de video para revisar el desarrollo del juego en directo. Esta política genera incertidumbre entre los curlers, quienes sienten una presión inusual en comparación con torneos pasados.
La comunidad de atletas se encuentra dividida sobre la implementación de sistemas de revisión técnica para resolver estas disputas. Mientras el equipo de Suecia teme que el video interrumpa el ritmo y la deportividad, las representantes de Estados Unidos apoyan totalmente su uso. El debate continúa mientras la precisión de los jueces sigue siendo el centro de la polémica.
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